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Cómo hacer contactos dentro y fuera de las redes sociales

Del soy tu amigo pero no te conozco de nada al no soy tu amigo todavía pero me gustaría conocerte

foto de una persona y de su avatarA raiz del artículo publicado “Una docena de claves para poner Linkedin a trabajar para ti” he empezado a reflexionar sobre el uso que hacemos de las redes a nivel profesional, creo que es clarificador en el artículo enumerar las posibilidades de linkedin cómo herramienta pero sobre todo me parece importante destacar cómo tenemos que hacer uso de ellas. En la entrada he publicado un comentario sobre la forma en que se hacen contactos, la mayoría de la gente por no decir un 95% de los contactos que me llegan (datos de mi propia cuenta no basados en estudios americanos) no se presentan simplemente dicen “soy tu amigo” yo suelo responder con un mensaje para saber por qué  les interesa contactar conmigo, esto que parece de perogrullo no lo es, y los contactos quedan como un número sumatorio de todos los que has aceptado y no de una lista útil.

Es tan fácil añadirte un amigo en las redes sociales que se nos olvidan las formas. De que me sirve tener 150 contactos si no sé para qué puedo recurrir a ellos. Es curioso la forma en que actuamos, damos un click con una facilidad pasmosa, no digo ni para qué llamo a tu puerta, con lo cual no vas a recordar por qué quisiste contactar, por lo que puede que no te sirva de mucho haber “conseguido” un amigo.

A esto hay que sumar que fácilmente hacemos amigos online pero luego coincidimos en un evento y no me atrevo a hablar contigo. Esto último lo he hablado con mucha gente, nos pasa a todos, no sé si debe a que no nos han enseñado a comenzar una conversación con desconocidos, salvo que estemos en la barra de un bar varias copas después, la pena es que en los “coffe break” de jornadas y congresos sólo nos ponen zumos y café. Pero además aunque nos lo pidan tampoco nos atrevemos a hacer preguntas en público, no sé si hay que echar la culpa a la educación recibida, a las normas sociales que imperan, a las verguenzas o al qué dirán lo que si es cierto es que tras una interesante charla el ponente pregunta “¿alguna pregunta?” y un par de osados las hacen y el resto se quedan con las ganas y el ponente que puede ser el mismisimo “Nicholas Negroponte” se va con la sensación de “vaya chapa les he metido, no han entendido nada y no les ha gustado”. Sin embargo en las redes sociales la gente se hincha a intervenir, escribir y participar.

Yo propongo hacer una adopción inversa entre nuestra persona fisica y virtual (porque creo que cada vez somos más duales) o transferencia de personalidad  algún día me acabaré presentando a mi mismísimo avatar @idoias dando un beso a mi foto.

De nuestra vida virtual a la real: En nuestra vida real adoptar el atrevimiento, la cooperación y  compartir del que hacemos uso en las redes sociales para así cuando vamos a un sitio sentirnos seguros y felices por ser capaces de:

  1. preguntar en público
  2. presentarnos a alguien a quien no conocemos pero que queremos conocer y hacérselo saber.

De nuestra vida real a la virtual: En nuestra vida virtual adoptar las buenas formas y maneras e insertarlas en la vida virtual. Como son:

  1. presentarnos con nuestro nombre y decir algo sobre nosotros, sobre el que quieres conocer o sobre lo que quieres tratar. (utilicese en facebook, twitter, linkedin).
  2. poner asuntos comprensibles en los correos. El e-mail lleva con nosotros más de 10 años y todavía hay gente q ni firma ni pone mensaje. Ya de paso os recuerdo utilizar la Copia oculta, esa que hace que si escribes a 20 personas no veas todos sus correos.

Seguro que se os ocurren muchísimas más cosas que puedan completar esto.